martes, 16 de diciembre de 2008

Robo al Bco. de El Maitén


AMPUERO ENCADENADO

Si bien no existe prueba directa de la participación de Ampuero en el sonado caso en el que concretó el robo del tesoro del Bando del Chubut, sucursal El Maitén, una fuerte cadena indiciaria convenció al Tribunal que lo condenó como coautor. Su coartada fue catalogada como una justificación ingenua, la que fortaleció la cadena de indicios en lugar de debilitarla como había sido la intención de la Defensa. La pena que se le aplicará será discutida en otra audiencia de debate, la que aun no tiene fecha, la escala penal a aplicar será menor que la prevista originalmente por la acusación, básicamente porque se modificó el tipo de concurso entre los delitos cometidos.


La Dra. Carina Estefanía, inició su análisis de la prueba presentada por la fiscalía, refiriéndose a que si bien un indicio no prueba una autoría, una cadena indiciaria si se constituye en prueba. Así tuvo en cuenta el ADN que prueba la presencia de Bonnefoi el día del hecho en la vivienda de Saugar y la visualización que hubo de él en un vehículo en los controles policiales. A esto se suma que Ampuero circulaba en el vehículo que había sido alquilado por Bonnefoi en la agencia de Soto. Los horarios en que ambos fueron interceptados por los controles permite realizar el recorrido entre El Maitén y estos lugares en el tiempo transcurrido desde el horario en que se hicieron del dinero del banco.

La declaración de Rubén Cámara

Este fue otro elemento incriminante contundente. Los tres miembros del Tribunal coincidieron en ponderarla. Entendieron que si bien no tiene el valor probatorio de una declaración testimonial bajo juramento, fue ofrecida por la Fiscalía y aceptada sin objeciones por la Defensa en la audiencia preliminar. También la Defensa utilizó algunos tramos de esta declaración para articular su estrategia. El propio Ampuero reconoció haber estado en la casa de Cámara el viernes previo a los sucesos del 22 y 23 de mayo de 2005. El imputado en su declaración sostuvo que ese día se había llevado el gnomo, que lo dejó en casa de su suegro y que el lunes cuando pasó por allí lo subió al vehículo para llevarlo a Bariloche. Cámara había dicho que luego de dejarle la mochila ese lunes por la mañana le pidió el gnomo y se lo llevó. También la mujer que Ampuero levantó en la parada del micro en Mascardi dijo haber visto el gnomo, como también las hojas de álamo en la alfombra del acompañante (las que se corresponderían con la alameda ubicada frente a la casa del gerente del banco).
Sobre este aspecto los tres jueces cuestionaron que la Defensora no haya preguntado respecto de esta circunstancia a sus testigos, una de las cuales dijo haber visto a Ampuero esa mañana en la casa del suegro, pero nada dijo de gnomo, ni tampoco se lo preguntó la letrada.
La Dra. Carina Estefanía se refirió a algunas contradicciones entre los distintos testimonios dados por Cámara a lo largo del proceso y sostuvo que algunas de ellas como el no reconocimiento de la mochila secuestrada en su vivienda al momento del juicio, probablemente esté relacionado con una estrategia de defensa para no reconocer que mantuvo escondido este elemento durante diez días luego de producido un hecho tan resonado como fue el robo en El Maitén.

Los cambios de autos

El Dr. Gustavo Di Fiori realizó una interesante lectura de las maniobras disuasivas de la banda, señalando que los diferentes cambios de vehículos evidenciados en la comisión del hecho dan cuenta del grado de organización y de la intención de confundir a los investigadores y a los testigos.
Al propio gerente del banco lo hacen ir a trabajar la mañana del lunes, como todos los días, en su auto, pero luego de entregarles el dinero del tesoro lo hacen regresar en el automóvil de su hijo y le dicen que el vehículo de él lo llevarán muy lejos en la huída. Luego ese automóvil es abandonado a pocos kilómetros del lugar y pasan sus ocupantes a otro vehículo.
Campos regresó a El Maitén en el Gol gris que esa mañana había usado Ampuero y que a su vez había sido alquilado por Bonnefoi.
En uno de los vehículos secuestrados se constataron daños compatibles con piedras secuestradas en el lugar donde se abandonó el auto del gerente. Esta prueba fue discutida por la Defensa porque el levantamiento de las piedras se realizó seis días después y sin haberse preservado el lugar. Sin embargo los magistrados consideraron que los resultados de las pericias concretadas dan cuenta de compatibilidad entre el golpe en el sector bajo del rodado con estas piedras y también sería factible la compatibilidad de la data de producción con el momento en que se produjo el intercambio de vehículos en el lugar. La producción de esta prueba fue controlada por Javier Allende de la Defensa pública y no fue atacado el resultado.
También se habló de la hipótesis del Fiscal sobre el cambio de neumáticos haciendo que los delanteros no fuera compatible con la impronta dejada en el terreno. Esta idea cobró sentido para los jueces al observar la planificación que se evidencia en cada una de las acciones de los imputados para la realización de los hechos.
El Dr. Rolón se refirió a que estas maniobras con los vehículos sirvieron para que los autores del hecho no fueran vistos inmediatamente, ya que cuando se inició el operativo cerrojo, la propia policía de Lago Puelo reconoce que “no sabían qué buscar”.

El que daba las órdenes

Las víctimas coincidieron en que el mas alto de los asaltantes tenia cuerpo atlético, era el que le provocó las lesiones a Saugar, a su suegra y al hijo de este. Era quien llevaba la voz de mando. Ampuero mide 1,82 mts., su altura es coincidente con lo manifestado por las víctimas.
El mas alto usaba capucha negra, arma con silenciador, y guantes que fueron secuestrados en el Fox del gerente abandonado. Es el que lesiona a la madre de Saugar en la mano cuando esta intenta sacarle la capucha y a Alexis Saugar al momento de sorprenderlo en el baño, también recibió con un culatazo del arma al gerente cuando este ingresa a la vivienda.

El testigo

El testimonio de un ex empleado de Soto en la empresa de renta de autos fue crucial para la investigación. La Dra. Estefanía indicó que la enemistad de este testigo es con Soto y no con Ampuero, sin embargo lo señaló a este último como el cabecilla de la banda, el que llevaba autos para hacer la inteligencia previa a la comisión de los delitos. Se trata de la persona que realizó la llamada anónima al poco tiempo de iniciada la investigación y dio los nombres de todos los implicados, sin saber que la policía ya los tenía en la mira. El propio Ampuero le realizó preguntas en la audiencia de debate y el respondió que sabía todo por Soto, que este le dijo que Ampuero había formado parte del golpe. También que había escuchado una charla de la mujer de Soto, un tiempo antes, en la que hablaba del gran golpe.
El Dr. Rolón resaltó de la declaración de este testigo que Soto se refería a Ampuero como un amigo de andadas, en relación a hechos delictivos que cometían. Le dieron una golpiza entre varios porque sabía demasiado, debió salir de la ciudad de Bariloche lugar en el que no puede colocar ni un pie por estar amenazado.
Según lo que el testigo contó, los contratos de alquiler con Ampuero se destruían en forma inmediata e incluso se hacían en hoja simple en lugar de realizarlos con copia como la mayoría. Eran los mismos autos que se entregaban a los turistas. Bonnefoi tenía copia de las llaves de los autos y les sustraía cosas a los turistas que los alquilaban. El hombre dijo saber que Ampuero era el jefe de la banda, el número uno. Esta declaración, para el Dr. Rolón, fue confirmada con otros testimonios.

Estrategia sin sustento

Los miembros del Tribunal hicieron apreciaciones distintas sobre los testigos de la Defensa, pero concluyeron en lo mismo: la versión no tiene sustento ni se compatibiliza con la prueba. Cada testimonio cobra valor en relación con la cadena indiciaria. Estuvo probado que Ampuero circulaba en un auto de alquiler el lunes por la mañana, sin embargo la noche del domingo, según sus testigos, andaba en su camioneta. Este dato resultó ilógico para los magistrados. También fue observado que si bien presentó como testigo a la mujer que levantó en la Villa Mascardi, no presentara al otro sujeto que circulaba en el vehículo, el que no fue nunca identificado. Así la declaración del imputado se tomó como un indicio de justificación ingenua, en tanto las explicaciones dadas parecen inverosímiles. Si algunos de los indicios resultaba equívoco su mala justificación viene a darles mas fuerza.
A este respecto el Dr. Gustavo Di Fiori puso atención sobre la situación que todos los testigos de Ampuero, son sus familiares político o consanguíneos y amigos, y lo mas llamativo para el conjuez fue que estas declaraciones, a más de tres años del hecho, se realizaran con un grado de precisión sorprendente. Las víctimas que grabaron a fuego el hecho vivido, por el transcurso del tiempo, habían olvidado gran parte de lo ocurrido. Pero los testigos de la defensa recordaron todo lo vivido aquella noche, temas nimios, con un grado de precisión poco creíble.
Di Fiori, relató su análisis sobre la declaración de Ampuero, concluyendo que esa declaración fue realizada al final de proceso, cuando ya toda la prueba había sido producida y sin la posibilidad de que el Fiscal pudiera repreguntar a los testigos a partir de estos dichos. Para el conjuez la versión del imputado no es creíble, la Defensa no presentó hechos acomodados a su versión sino su versión acomodada a los hechos.

Alfajores de coca y de dulce de leche

Los alfajores fueron protagonistas de la historia pergeñada por Ampuero. Habló de alfajores de cocaína comprados el viernes en que visitó a Cámara en El Bolsón. Sostuvo que temía ser buscado por la droga cuando lo pararon en los diferentes controles el lunes luego del episodio de El Maitén. Justificó con de este modo su fuga a Chile. Por otra parte en conversaciones telefónicas mantenidas durante la fuga con familiares, las intervenciones telefónicas dan cuenta de diálogos en clave, en los que se hacía referencia a alfajores a los que había que poner o se había puesto dulce de leche. En esas charlas uno de los interlocutores estaba de viaje.
Pese a que la investigación la siguió personal de la división drogas, nunca pudieron descifrar estas palabras, ni encontraron relación con el presunto tráfico de estupefacientes. Para los Jueces es evidente que el diálogo se refería a otra cosa. Además resulta imposible que durante dos años permaneciera en la creencia de que se trataba de una persecución por el tráfico de droga, si ya se habían realizado una serie de tareas periciales como la toma de muestra sanguínea de su madre para constatar el ADN, prueba que dio resultado negativo, además de allanamientos, todo vinculado a la investigación de lo sucedido en relación al robo en El Matén.

La inteligencia previa

El 22 de mayo de 2005 tres asaltantes, entre los que estaba Gustavo Ampuero, vestidos con ropa oscura, tipo esquí, rostros cubiertos, y guantes en las manos ingresaron intempestivamente a la casa de Saugar. Todos se dirigían a las víctimas con mucha familiaridad, los llamaban por sus nombres, conocían a cada integrante de la familia, sin embargo preguntaban por cuestiones básicas de la localidad dando cuenta de que no eran del lugar. Esto solo fue posible porque uno de los miembros de la banda era vecino de las víctimas. Campos fue el encargado de realizar esta tarea.

La intervención policial

Cuando Saugar y Reyes, bajo amenazas de agresión a sus familias, reunieron el dinero del tesoro, $356.300 U$13.100, para llevarlo a los asaltantes. Reyes le dijo a uno de los empleados de la entidad que de aviso de lo que estaba sucediendo pero que no use los teléfonos. El empleado envió un mail a la casa central y desde allí se avisó a la Jefatura de policía desde donde se avisó a la Comisaría de El Maitén.
Cuando constataron que el automóvil del gerente ya no estaba, deciden violentar la puerta para entrar a las viviendas. Encontraron a todos los familiares del gerente y el tesorero encerrados en el baño. Fue un momento angustiante, se escuchaban llantos.

No hay asociación ilícita

Los jueces entendieron que no se logró probar la figura de la asociación ilícita que imputó la Fiscalía. Esta es una infracción contra la tranquilidad pública, implica siempre la existencia de una banda pero no siempre la existencia de una banda constituye asociación ilícita.
Los jueces sostuvieron que si bien los policías de Rio Negro indicaron que se conocía que él junto a Bonnefoi y otras personas estaban vinculados a la comisión de delitos y que también un testigo dijo que esta banda planeaba y cometía diferentes hechos, no logró probarse la permanencia en el tiempo, ni ningún elemento objetivo que pruebe dicho accionar, como podrían serlo antecedentes penales o causas en trámate por delitos similares.

El fallo

De este modo el Tribunal condenó a César Gustavo Ampuero al encontrarlo penalmente responsable como coautor de Privación de la libertad coactiva agravada por ser las víctimas una mujer embarazada, dos menores de 18 años y una mujer mayor de 70 años, agravada también por la participación de mas de dos personas y utilización de armas de fuego en concurso ideal con Robo agravado por ser cometido con arma de fuego y en poblado y en banda. En tanto que se lo absolvió del delito de Asociación ilícita.
Este jueves a las 8 hs. se realizará el debate sobre la pena a imponer, en la que las partes alegarán a este respecto. La Fiscalía se encuentra analizando la escala penal disponible, y la estrategia que planteará en su alegato.

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